RSS

Archivo de la etiqueta: manifestación

El Periodismo tiene que cambiar

Pero, ¿cómo?

El 3 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y los periodistas, sus garantes, lo celebramos en las calles, nuestro legítimo lugar de trabajo.

Elena Lozano Santamaría

La ciudad de Miguel Delibes, a quien seguramente también le habría gustado cambiar las cosas para proteger nuestra profesión, fue testigo el pasado mes de abril del nacimiento de un texto al que, además, puso nombre. Surgida del seno de la LXXI Asamblea General de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), la Declaración de Valladolid es el nuevo manifiesto de los profesionales del sector periodístico en este 2012. Las cosas tienen que cambiar, o al menos eso opina el colectivo, que propuso una defensa del Periodismo en las calles españolas el pasado jueves 3 de mayo y acuñó término: el #periodigno.

La Declaración de Valladolid pide a los periodistas ser los protagonistas del necesario cambio que ha de vivir el Periodismo en nuestro país. Los desafíos se han multiplicado en poco tiempo en una profesión cuya crisis, que empezó hace décadas, se ha visto agravada con la ya célebre recesión en la que estamos inmersos. El oxígeno está empezando a terminarse y ya son demasiados los profesionales que han perdido su trabajo en la inmensidad de esta doble crisis. Nuestros representantes asumen que debemos ser los líderes de la transformación del sector, pero, ¿depende esto exclusivamente de nosotros?

La clave está en buscar y lograr un Periodismo de calidad. La FAPE nos exhorta a ser originales en los contenidos informativos, a adaptarnos a los nuevos tiempos, a impulsar nuevos proyectos periodísticos, a modernizar los obsoletos planes de estudios de las universidades, a cambiar la mentalidad de los editores y a huir de las ruedas de prensa sin preguntas y de las declaraciones enlatadas. Esto no depende solamente de los periodistas, sino que entran en juego un gran número de factores, como empresarios y universidades, por lo que cambiar el sistema solo puede ser fruto de un esfuerzo conjunto.

No obstante, sí es cierto que no podemos seguir esperando y soñando con que alguien de fuera nos saque de esta maraña. Si los periodistas no nos movemos, la situación se alargará hasta que sea insostenible, aunque, de hecho, ya estamos empezando a perder el equilibrio. Los despidos masivos y la precarización ya no pueden justificarse con la crisis económica. Los ERE en las empresas, por desgracia, han dejado de ser noticia al perder la condición de nuevo, pero están llegando ya a todos los rincones de la profesión, incluidos los grandes diarios.

La idea es que sin periodistas no puede haber Periodismo, y sin Periodismo no puede haber democracia. Eso sí, para hacer verdadera esta tesis es muy necesario un cambio, pero de raíz, pues hay fallos muy graves que es necesario solventar, como deja claro este manifiesto: “El futuro sigue estando, independientemente del soporte en que se exprese, en el Periodismo hecho con rigor, el Periodismo que contrasta la información, el que verifica lo que está ocurriendo, el que recurre al uso independiente y plural de las fuentes y el que cumple las normas éticas y deontológicas que rigen nuestra profesión”.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer nosotros? Entre otras cosas, salir a la calle y demostrar que no estamos bien, que no aceptamos lo que está pasando y que necesitamos un cambio, porque en caso contrario nuestra profesión seguirá devaluándose hasta un punto en que perdamos los valores que dieron origen al Periodismo. Necesitamos que manifiestos como este no se queden solo en el papel. Y lo que sí está en nuestra mano es que la figura del periodista sea, en palabras de la FAPE, la de alguien “bien formado y capacitado para jerarquizar la abundante información que circula, para cubrir las noticias que interesan y preocupan a los ciudadanos y para hacer las preguntas que temen los poderosos”.

Este artículo ha sido publicado en Punto de Encuentro el 4 de mayo de 2012 (http://www.puntoencuentrocomplutense.es/2012/05/falta-fotoel-periodismo-tiene-que-cambiar/).

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 7 de mayo de 2012 en Publicaciones, Uncategorized

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Hay algo que no es como me dicen

Mi versión del 17N comenzó como un día bastante corriente. Me levanté perezosamente de la cama y desayuné revisando en Twitter las noticias del día. Nadie mencionó que había huelga. En la parada de Islas Filipinas, justo antes de llegar al andén del metro que me lleva a Guzmán el Bueno, centré mi atención en un cartel ante el cual hay que pararse obligatoriamente, pero solo porque el giro para acceder a las escaleras así lo exige. La omnipresente figura de un Rubalcaba triunfante hacía las veces de altavoz de la campaña socialista e intentaba atrapar nuestro voto con el lema: Pelea por lo que quieres. Llegué a Ciudad Universitaria tarde, como casi siempre, y al alcanzar el edificio nuevo de la facultad me fijé en que varios carteles empapelaban las puertas. Uno de ellos decía: Propiedad privada. Suspiré y permanecí unos segundos mirándolo y pensando que, lamentablemente, un día aquello sería verdad. No era lugar para reflexiones aquel intermedio que enlaza el conocimiento con la calle y por el que pasan a diario cientos de universitarios, así que volví a tierra rápidamente y eché a correr a clase. La facultad estaba mucho más vacía que de costumbre.

Vayamos al grano. La privatización de la Universidad va a tener muchas consecuencias para todos los estudiantes que cruzamos varias veces al día ese umbral, disfrutamos de los pinchos de tortilla de la cafetería y frikeamos en las conferencias de Ciencias de la Información. Y para nuestros compañeros de otras facultades, universidades y centros educativos. Y para los profesores. Y para los escolares. Y para los padres. La Educación Pública o, mejor dicho, la Universidad pública se encuentra ahora mismo en el punto de mira de las grandes empresas. El gatillo de los recortes está a punto de ser accionado, aunque se han lanzado algunas flechas antes. Hace tiempo que se viene hablando de la famosa Estrategia Universidad 2015, que procedo a resumir para que no haya dudas. Entre otras medidas, la EU15 establece que la encargada de designar al rector (el cual nombrará a sus cargos subordinados) será una Junta de Gobierno formada por personas externas a la Universidad (empresarios incluidos); aparecerá el famoso Campus de Excelencia Internacional [página 7 del este documento], por el que las Universidades serán comparadas por medio de rankings globales y recibirán financiación pública extraordinaria los proyectos educativos más atractivos en función de intereses mercantiles, lo que traerá como consecuencia una mayor competitividad entre centros universitarios; las segundas y terceras matrículas subirán hasta cubrir el 50 y el 100% (lo que significa que las terceras matrículas en una asignatura podrán costar fácilmente 1.000€) o el fortalecimiento de las becas-préstamo. Pero es que en los documentos oficiales lo pintan tan bonito… No nos fiemos: hay algo que no es como nos dicen. De todas formas, ahí queda esa información resumida y comentada, cada cual que se forme la opinión que crea mejor.

Hace un par de días, mis oídos fueron testigos de algo así como esto: Todas las universidades deberían ser privadas. No hubo comentarios, pero un rato más tarde, con la cabeza mucho más calentita, estaba yo rumbo a Neptuno. El jueves pasado salí a la calle animada por compañeros de clase y por mi propio espíritu enrabietado con el cuadro educativo que nos están pintando. En Valladolid me consta que llegaron a manifestarse unas 400 personas (datos ofrecidos por asistentes a la manifestación, también fiables aunque no coincidan con los indicados en los medios) y en Madrid, dice El País que unas 26.000, entre las que me encontraba yo haciendo peripecias con una cámara prestada. No sé si esos números son ciertos o están exagerados, pero no me quita el sueño. Seguramente las cifras mientan, pero eso no es lo importante. Con que se hubieran manifestado tan solo los 400 vallisoletanos que llenaron la Plaza Mayor el pasado jueves, ya sería reseñable, porque esa pequeña cifra refleja que hay gente que no solo no está contenta, sino que está decepcionada y enfadada con la Educación pública que tenemos hoy en día.

No sé si el 17N habrá tocado un poquito la conciencia de algunos. En Madrid se pidieron las dimisiones de Esperanza Aguirre y Lucía Figar [Consejera de Educación y Empleo de la Comunidad de Madrid], pero quizás ni siquiera eso ha golpeado levemente las cabecitas de los que están arriba. Sin embargo, es necesario intentarlo y demostrarles que, al menos, no estamos de acuerdo con su manera de hacer las cosas. Por eso salimos a la calle. La Educación es un derecho de todos y protegerla, un deber de todos. Es una apuesta de futuro, la mejor inversión a largo plazo que podemos hacer para asegurarnos un sitio en el mundo. Necesitamos gobernantes con altura política suficiente como para entender lo que eso significa. Hoy es un día para reflexionar sobre el poder que nos otorga el derecho a voto. Ojalá los políticos reflexionen también.

#tomalauva, 17N

Las fotografías son de Irene Muñoz (abajo) y servidora, Elena Lozano (las dos primeras).

 
Deja un comentario

Publicado por en 19 de noviembre de 2011 en Platos preparados

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,