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Esperanza en conserva

Los viajes largos en metro siempre evocan demasiados recuerdos. Sentada en el cuarto vagón del tren de la línea cuatro que a las cuatro y veinte pasa por Colón pienso en el futuro que vamos a tener que pelear. Completamente absorta en La revolución de los vikingos pienso si tiene salida un país en el que es demencial confiar, porque todos sus pilares están corruptos. Las uñas esmaltadas de color coral están llenando sus páginas de rayones. ¿Qué futuro nos va a tocar? Uno nunca conoce la ferocidad del monstruo del paro hasta que se planta ante él cara a cara. Y hasta que no se pierde la rutina no se descubre lo fácil que es dejar de esforzarse, de leer, de escribir. Y de luchar. Cuánto se tarda en aumentar la media de horas diarias frente a la televisión, aquella de la que nos reíamos cuando éramos reyes.

La única alternativa al paro es la lucha. Lo único que nos sacará de esta serán las ganas de vivir dignamente. A la altura de Goya levanto la vista de las letras. Entra en el vagón un hombre con camisa a cuadros. Tiene acento argentino. Saluda, comenta su desgraciada historia y pide disculpas por lo que está a punto de hacer. Coloca su mano en la barra, toma aire y comienza a cantar. Yo adivino el parpadeo de las luces que, a lo lejos, van marcando mi retorno… Imagino su historia. Recién llegado de Argentina, hace diez años, con una ancha sonrisa. Aún la conserva, a pesar de ganarse la vida cantando de metro en metro, como un artista de los de siempre. Es posible que ahora deba volver. Con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien.

Elena Lozano Santamaría

Tengo el libro cerrado sobre mi regazo, con uno de mis dedos colocado entre las páginas 48 y 49. Este diálogo constituye el ejemplo clásico de lengua diplomática donde cada parte cree entender a su interlocutor sin que las conclusiones sean comunes. Los vikingos dijeron basta. Se hartaron de que les tomaran el pelo, pero nosotros no seguimos su ejemplo, sino el de quienes tiraron sus ilusiones por el retrete. Miro a mi derecha y contemplo cómo mi maleta espera paciente la llegada de la estación de Hortaleza. Nunca he tenido en la vida compañero más inseparable que esa pequeña caja de tela de color azul, con su asa que se atasca y las tarjetas de embarque de los últimos tres años perfectamente guardadas en su bolsillo trasero. Me pregunto a dónde me llevará el año que viene y si conseguiré algún día colocarla en lo alto del armario sin tener que bajarla cada mes de septiembre. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada. La tormenta me está robando mis próximos veinte años y me empuja sin remordimiento alguno a traicionar a la pequeña que creaba sus propias revistas en casa y grababa programas de radio con su hermana. Me río. Hoy también me han preguntado que por qué no escribo un libro.

Y yo, que sigo empeñada en que este es el mejor oficio del mundo y en que este es un buen país mantengo la esperanza en conserva, porque no es peor para nosotros estar parados que para ellos que nunca dejemos de luchar. Gardel sabía de lo que hablaba.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano
detiene su andar.

Y aunque el olvido,
que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,

guardo escondida
una esperanza humilde
que es toda la fortuna
de mi corazón.

Volver.

 

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‘El sentido de un guisante’

Fuimos a volar en un solo paracaídas

Elena Lozano Santamaría - El sentido de un guisante (2)

Acabo de guardar el libro en la estantería. Ya forma parte de mi pequeño universo una de esas historias que me han tocado el alma y viven en la estantería soñando ser rescatadas de nuevo. Lo he colocado entre Muñoz Molina y Pérez-Reverte, cosas del alfabeto. Ya cobra sentido en mi estantería El sentido de un guisante. No está mal esta historia de perdedores. Podría haber rastreado lo bueno y malo que de ella se ha dicho ya y tirarme el pisto como crítica literaria, pero no engañaría a nadie. Dejaré que fluya el inconsciente y pondré el alma de las historias en la mesa. No desgranaré por qué Internet nos ha hecho perder naturalidad y frescura en lo importante, ni contaré cuál es el sentido de un guisante. Esta no es una historia de ganadores, pero tampoco de pardillos

El sentido de un guisante es una historia para aquellos que, como yo, disfrutan de las palabras como de cada bocado de un buen plato. Para los que nos gusta paladear el sentido de cada frase y repetir la lectura de cada una hasta que se grabe en el cuaderno de la memoria. Para los que nos gusta subrayar con lápiz lo que se nos subraya solo en el alma. Porque la vida está para gastarla, y los libros, para darles uso. Es cierto que este texto nos llega más a unos que a otros. Lo vivimos como propio los perdedores que nunca nos atrevimos a ganar de verdad, aquellos a los que en alguna ocasión nos llamaron pequeño rock & roll y que insistimos en profundizar, que es la única manera de entender este libro. Como todo en la vida. Ya lo dice el autor: Hay dos tipos de persona: los que hemos visto Californication y los que no.

Elena Lozano Santamaría - El sentido de un guisante (4)Uno puede pasarse toda la vida buscando una forma diferente de escribir, de dejar huella en cada letra. Su propio estilo. Existe el sueño de que alguien coja un texto y sepa reconocer su autoría sin leer la firma. Hay quien tarda una vida en conseguirlo, pero no es el caso del maestrillo Rubén. Él ya tiene un toque muy especial que lo define. Hay que avisar que no es un texto que se comprenda a primera vista, sino que hay que hacer un ejercicio de lectura entre líneas. Esta historia de perdedores no se entiende si se lee por encima. Pero, confíen en mí, merece la pena pasearse por sus páginas. Y hay un hombre (de fondo) que también escribe esta historia. Lo hace con melodías, pero viene a contarnos lo mismo Quique González. Que la vida te lleva por caminos raros. Que nunca quisiste ser de nadie. Es una delicia.

Recomendación de los elefantes: léanlo. Déjense atrapar por estas letras. Y háganlo con música del señor González, si puede ser. Agárrense al asiento con este muchacho. Puede haber nacido una estrella con estilo propio, así que no pierdan la pista del guisante: no querrán haber sido los últimos en enterarse.

 
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Publicado por en 10 de abril de 2013 en El viaje del elefante, Elefantes

 

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No olvidamos

“Entonces algunos éramos demasiado pequeños para entender lo que aún hoy es incomprensible”

El 20 de marzo de 2003 comenzó la guerra de Iraq, 95 minutos después de que terminara el plazo que George W. Bush había dado a Saddam Hussein para que abandonara el país. Bagdad comenzó a estallar. Solamente unos días después, el 8 de abril, el Hotel Palestina, en el que se alojaban los periodistas que cubrían la guerra de Iraq, fue bombardeado por un carro de combate estadounidense. Allí se encontraba un gallego de 37 años, cámara de informativos Telecinco e inseparable compañero del periodista Jon Sistiaga. Se llamaba José Couso Permuy. Su muerte, al igual que todas las ocurridas en similares circunstancias, conmocionó por entero a la profesión. También lo hizo la de Julio Anguita Parrado, periodista español, que había muerto el día anterior al sur de Bagdad.

Platos preparados - No olvidamos

Un par de años después de la muerte de Couso, el juez Santiago Pedraz ordenó la detención de los tres militares estadounidenses que perpetraron el ataque, pero el fiscal Pedro Rubira lo recurrió. Estados Unidos negó auxilio internacional al juez para esclarecer los hechos, lo que condujo a que la Audiencia Nacional archivara el caso. Se consideró que no era un asesinato, sino un acto de guerra contra un enemigo erróneamente identificado. Después de aquello, una sucesión de órdenes judiciales abrieron y cerraron el caso una y otra vez, pidiendo y revocando constantemente la orden de detención de los militares estadounidenses. Wikileaks dio a conocer en 2010 que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue presionado por EEUU para frenar el caso Couso. Tras conseguir viajar a Iraq para realizar una investigación en el terreno, Pedraz determinó que desde la posición que tenían los militares estadounidenses, la visión era perfecta y no había lugar a error. Determinó que el ataque formaba parte de un plan para evitar que los medios informaran sobre Bagdad. Un plan de EEUU. Y en este punto nos encontramos.

Han pasado diez años y aún hoy se coloca un nudo en la garganta al escuchar el relato de aquellos sucesos y al sentir que hay cosas que no nos han explicado. Sencillamente, la muerte de José Couso es incomprensible, como así lo es la participación de España en una guerra que, de por sí, no tenía mucho sentido. Se trataba de una guerra fundamentada en la mentira. Estados Unidos vendió una venganza mal dirigida en forma de justicia y nuestro país se la compró. Lo hicieron, al menos, nuestros altos dirigentes de entonces, quienes, con una incomprensible entereza, nos aseguraban que Iraq tenía armas de destrucción masiva. Que nuestras vidas corrían peligro cada día. Que estar en contra de la guerra era apoyar a Saddam Hussein. Sin embargo, las manifestaciones fueron históricas. El pueblo dijo “no” y, una vez más, fue silenciado. Fuimos ignorados cuando dijimos: No en mi nombre, no con mi silencio.

Platos preparados - No olvidamos (2)

El tiempo nos dio la razón, pero no explicaciones. Aún no sabemos nada, no conocemos ni una pequeña parte de lo que allí ocurrió. Hace unos días, El País sacó a la luz un vídeo horrible en el que soldados españoles torturaban a presos iraquíes durante la guerra de 2003. Nos llevamos las manos a la cabeza, pero no nos sorprende del todo. La guerra de Iraq está rodeada de un halo de oscuridad que no sabemos si algún día dejará pasar la luz. Han pasado diez años, pero no nos hemos olvidado ni de Couso, ni de Anguita, ni del No a la guerra, ni del Hotel Palestina, ni de las armas de destrucción masiva ficticias, ni del 11M, ni de las mentiras. No nos olvidamos de que pasaron por encima de nosotros para conservar sus intereses, como siguen haciendo cada día. El reto está en no dejarnos pisar, porque no pueden quitárnoslo todo: el recuerdo siempre será nuestro.

“¡Pero qué hija de puta es la vida!”, pensé para mí. Estaba más solo que nunca, más desamparado y más triste que nunca. Doce horas antes un carro de combate norteamericano había disparado un obús contra el hotel Palestina y había impactado junto a nuestra habitación, matando a mi compañero y amigo José Couso. La habitación, esa noche, se hizo hostil. Miré hacia la izquierda, a la cama de al lado, donde dormía Couso, donde todavía estaba el estuche de sus lentillas y una camiseta sucia, y volví a llorar.

Jon Sistiaga, Ninguna guerra se parece a otra

Recomendadísimo este texto del periodista Carlos Hernández. Otra historia que llega desde la habitación 1507 del Hotel Palestina.

 
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Publicado por en 20 de marzo de 2013 en Platos preparados

 

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Europa ha hablado

¿Recuerdan ustedes esas escenas tan dramáticas de familias siendo expulsadas de sus casas, que las televisiones vienen reflejando desde hace meses? ¿Recuerdan las manifestaciones en contra de los desahucios? ¿Tienen idea de lo que es la PAH? ¿Les suena una persona llamada Ada Colau que puso los puntos sobre las íes en el Congreso de los Diputados y que se atrevió a llamar criminal a un señor que defendía la ley hipotecaria española? Hagan un ejercicio de memoria, buceen en su mente y saquen a la luz esas imágenes de policías cargando contra vecinos porque su Majestad el banco de turno lo indicaba. ¿No se les ha creado un nudo en la garganta, un agarrotamiento en el estómago que ven difícil de asimilar? No se asusten, a todos nos ha pasado.

Españoles, Europa ha hablado. Puede ser que haya exagerado al decir que a todos nos ha dolido alguna vez ver o, al menos, saber que cientos de familias han tenido que abandonar sus casas, sus hogares y sus recuerdos por orden de una serie de señores trajeados que trabajan en bancos -y que, por cierto, tienen mucho que ver con la tormenta que no nos deja en paz-, que afirman que esas familias, por sus deudas, merecen dormir en el suelo. Hay quien no se ve abrumado por esas historias, sino que necesita que alguien superior sea quien le haga ver que la ley que permite esas situaciones es “abusiva”. Lo dice Europa y, ahora, lo dice toda España. Alberto Ruiz-Gallardón ha salido a comentar que la ley hipotecaria española, que, por cierto, es incompatible con la europea, se ajustará, “naturalmente”, a los dictados europeos. Gracias, señor ministro. Nos quedamos más tranquilos.

Hoy el desayuno me ha sentado bien. Café con leche, zumo de piña, una tostada y buenas noticias. Eso no se desayuna todos los días. Sin embargo, rápidamente me ha sobrepasado un hilo de preguntas y, sobre todo, una: ¿Eso es lo que hacía falta, que Europa hablara? ¿No había hablado ya bastante la sociedad? Lo llaman Democracia, pero no lo es.

 
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Publicado por en 14 de marzo de 2013 en Platos preparados

 

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A toda costa

Recuerdo que tenía once o doce años cuando se hizo público el caso Nevenka. Nunca comprendí por qué llevaba el nombre de la víctima y no del verdugo, pero lo que más me llamó la atención del caso fue el desprecio que sufrió la propia Nevenka Fernández tras sufrir acoso sexual por parte de Ismael Álvarez. Al contrario de lo que, presuponemos, ocurriría en un caso similar en nuestros días, la víctima fue despreciada, señalada y forzada, directa o indirectamente, a abandonar el país y exiliarse a un lugar más tranquilo. Fue allí donde recibió la noticia de que su acosador había sido declarado culpable. Se hizo justicia en los tribunales, pero no así en la calle.

La política prefirió condenarla a ella (el PP por aquel entonces defendió con uñas y dientes la inocencia de Ismael Álvarez y la oposición se puso de perfil aprovechando que era un lío interno del PP) y buena parte de la ciudadanía se quedó con la machista idea de que era una fresca arribista que había seducido al político.

De aquí.

Estos días no dejo de pensar qué estará pensando Nevenka Fernández de lo que está pasando en Ponferrada. Y, sobre todo, qué estará sintiendo. Cómo podrá digerir que Álvarez tenga en sus manos la posibilidad de ostentar un cargo público y que nunca haya perdido apoyos, ni siquiera en medio del escándalo, cuando destacados líderes del PP, como Ana Botella, tacharon su comportamiento de “impecable”, ni ahora.

Tomen aire antes del relato de los hechos. El pasado viernes, coincidiendo con el Día de la Mujer -algo remarcable, aunque el caso dé vergüenza todos los días del año- los socialistas de Ponferrada decidieron llevar a cabo una moción de censura con el apoyo de Álvarez, desde el partido independentista IAP, para derrocar al hasta entonces alcalde de la ciudad ponferradina, Carlos López-Riesco (PP). De esta manera, Samuel Folgueral (PSOE) se convirtió hace unos días en alcalde de Ponferrada. Fueron muchos los socialistas que se pronunciaron ignorantes ante esta situación y contrarios a la triquiñuela, como Carme Chacón, hasta que el asunto llegó a oídos (de primeras, según se dijo) del secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Este obligó a Folgueral a abandonar el cargo, quien, tras negarse, lideró su salida y la de varios concejales del partido socialista. Este hombre, por cierto, ha afirmado que su partido conocía en todo momento el pacto y ha tachado de “circo” la situación. Efectivamente, todo esto es un circo. Un circo que da mucho, pero que mucho asco.

En un país con políticos honrados cabría preguntarse: ¿cómo es esto posible? La excusa de Folgueral, de Álvarez y del resto del PSOE de la localidad era que el pacto había de servir para expulsar al hasta entonces alcalde, a quien acusan de faltar a la legalidad y desviar dinero de la administración. Atentos, que Álvarez le advierte a López-Riesco que tendrá que vérselas en los tribunales. Pero no pensemos mal, que el PSOE, según admite, tenía la mejor de las intenciones. La condición sine qua non para sellar el pacto era que Álvarez debía dimitir en cuanto el PSOE tomara el papel. Todo tan limpio que dan ganas de aplaudir, ¿verdad?

Cuenta la leyenda que en España hay políticos honrados, pero, en esta historia, pocas reputaciones pueden salvar el pellejo. A Ismael Álvarez ni siquiera le importaba no formar parte del nuevo gobierno local, sino que le podían las ansias de venganza contra su sucesor como alcalde popular. Al PSOE le pudieron las ganas de gobernar, de asirse a los escasos bastiones que le quedan frente al PP. Lo que más asco da de la Política en este país es que hay quien no tiene dificultad alguna en vender sus principios al mejor postor. Ya sabe, si no le gustan, tengo otros.

¿Qué pensará Nevenka Fernández de todo esto, qué estará sintiendo? Seguramente, al ver el nombre de su acosador en grandes titulares hayan vuelto a ella aquellos sentimientos que tan bien describía Juan José Millás en Hay algo que no es como me dicen. El caso de Nevenka Fernández contra la realidad. Recuerdo haberlo leído con catorce o quince años y haber sentido entonces que sí que hay algo por lo que luchar. Que un Día de la Mujer no es inútil y que no está todo hecho si Ismael Álvarez puede seguir dedicándose a la Política en cargos públicos con la cabeza bien alta y Nevenka Fernández sigue exiliada y carga con el lastre de un delito que no cometió, si no que sufrió. Ella era la víctima, pero nunca se la defendió. A él, sin embargo, nunca le faltaron apoyos. Las actitudes primarias no se pueden disfrazar con trajes. Queda mucho camino por recorrer. Quizás llegó el momento de pulsar Reset y reiniciar nuestros valores, teniendo presente que llegará el día en que no serán las víctimas quienes paguen condena. Y el día en que la honestidad inunde la Política. Bueno, ese está aún demasiado lejos.

El acosador volvió a concurrir a las elecciones en 2011… y los ciudadanos lo premiaron con 5 concejales. ¿Lo despreciaron sus compañeros políticos? Qué va. Es la llave del Gobierno municipal! Con su apoyo llegó el PP a la alcaldía sin tener la mayoría absoluta y con su connivencia le ha arrebatado ahora el PSOE el bastón de mando. Con los suyos ha aprobado el PP todas sus decisiones desde 2011 y con los mismos gobernará el ex socialista hasta 2015.

Es la política que le vale al PP. La que le valía al PSOE hasta que el escándalo le reventó en la cara. Es lo que ha aceptado la ciudadanía. Es lo que somos. Es lo que deberíamos dejar de ser.

Ponferrada es un espejo, de Salomé García en eldiario.es

 
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Publicado por en 12 de marzo de 2013 en Platos preparados

 

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Derecho a la pataleta

El peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto

El Roto

El Roto

Hace un par de días, en el Congreso de los Diputados se alzó una voz maravillosa que puso los puntos sobre las íes. No fue la del secretario general de la Asociación Española de la Banca (Javier Rodríguez Pellitero), como cabría esperar, no. Fue la de Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que expuso claramente el drama de los desahucios ante la Comisión de Economía del Congreso. Era una estafa, porque todo te llevaba a comprar una vivienda, que no es un capricho, sino una necesidad básica de la población. El alquiler no era una alternativa. La política fiscal sólo desgravaba la compra, nunca el alquiler. Ella tiene razón: fue una estafa. Es una estafa. Una completa tomadura de pelo.

Javier Rodríguez Pellitero, el portavoz de la banca ese mismo día, debe de andar un pelín despistado, pues se atrevió a afirmar que la legislación española funciona perfectamente, ante lo que Colau, según afirmó después, le dieron ganas de tirarle un zapato. ¿A quién no? Ella le llamó criminal, porque decir que la legislación española es estupenda cuando hay personas que se están quitando la vida por una ley injusta es absolutamente criminal. Es difícil llevarle la contraria a Colau. España es el país que más desahucia y, al mismo tiempo, el que más viviendas vacías alberga. Eche cuentas. Si alguien anda despistado sobre esta gran estafa que ha sido la burbuja inmobiliaria, no tiene más que escuchar la intervención de Ada Colau (aquí, por ejemplo).

En algunos momentos de la intervención, cuando Colau hablaba de las vidas que se han perdido en este drama de los desahucios y del total de familias que han sido expulsadas de sus casas, llegó a temblarle la voz. A quien no le tembló fue a Mario Pascual Vives, abogado de Iñaki Urdangarin, que, ni corto ni perezoso, tachó de empobrecimiento injusto la aplicación de la fianza de ocho millones de euros al Duque de Palma. Por comentar: Cristina de Borbón y su marido pagaron por su palacete en Pedralbes 5,8 millones de euros, más dos millones en reformas (dato extraído del programa de hoy de Al rojo vivo, de La Sexta). Intuir un empobrecimiento de Urdangarin y llamarlo injusto nos cabrea y mucho, porque es un insulto directo a todos los españoles, a los que se estafa a diario con escándalos de corrupción. Mientras, en una galaxia no muy lejana, un hospital de Requena tuvo que cortar la calefacción hace un par de noches para poder pagar el combustible. Toda nuestra galaxia, la de los ciudadanos de a pie, está llena de dramas.

Gracias, señores políticos, porque acaban de otorgarnos la legitimidad para salir a la calle todos y cada uno de los días que consideremos necesario, para gritar bien alto que estamos hartos de que nos tomen el pelo, para enfadarnos y tender a la ira cada vez que vemos las noticias en el telediario. Después no se quejen de presión social, que han sido ustedes los que han propiciado todo esto con sus papeles reveladores, sus sobresueldos, sus fundaciones-tapadera, sus sobres blancos manchados de negro, sus fiestas con cinco mil euros en confeti. Como dijo Ada Colau el pasado martes, nunca es tarde para escuchar las demandas de los ciudadanosSean listos y pónganse de nuestra parte, porque parece que la tormenta acaba de empezar.

Emocionante, brutal, hermosa voz de Ada Colau, en armonía con quienes sufren el salvaje expolio que perpetran los poderosos.

El grito, de Maruja Torres.

 
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Publicado por en 7 de febrero de 2013 en Platos preparados

 

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El corruptódromo

Fuente: El País.

Fuente: El País.

Indignados, dice, y se queda tan tranquila. María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular comparece en rueda de prensa y se atreve a señalar que en su partido están indignados por las informaciones publicadas por el diario El País, que acusan directamente a miembros muy relevantes de su cúpula de haber recibido sobresueldos entre los años 1990 y 2009. Indignados. Y nosotros cómo estamos, ¿eh?

Fuente: El País.

Fuente: El País.

Para indignación la nuestra, que no sólo nos hemos inmunizado ante la corrupción, sino que estamos siendo testigos a diario de la avaricia más pura. Urdangarin, Bárcenas y Amy Martin copaban ya los telediarios, pero las informaciones publicadas ayer por El País, que completan la investigación iniciada por El Mundo, nos han dejado sin aliento. Por si no nos habíamos humillado bastante ante nuestros vecinos extranjeros, tenemos que soportar ahora la vergüenza de que el presidente del Gobierno y la cúpula casi al completo de su partido estén envueltos en un escándalo de corrupción. Y nuestro máximo dirigente, en lugar de salir a tranquilizarnos con su negación, envía a su número dos del partido, que deja insatisfechos a los periodistas que acuden a la calle Génova a desentrañar la verdad de los hechos. María Dolores de Cospedal se presenta indignada con las informaciones que el medio de comunicación ha publicado sin duda, para dañar al partido. Esa es su explicación, que El País se lo ha inventado todo para atacar al Gobierno. Ojalá fuera tan sencillo.

Los papeles de Bárcenas nos dejaron sin palabras ayer, aunque tampoco puede decirse que nos sorprendieran demasiado. Hacía días que se venía barajando el nombre del presidente Mariano Rajoy y el de otras personalidades influyentes del Partido Popular en la trama de Bárcenas, pero El País ha sacado a la luz los manuscritos del ex tesorero del partido, cuya letra ha sido verificada por diversos profesionales de la Sociedad Española de Grafología, consultados por medios tan distintos como ZoomNews, Cadena Ser, Telecinco y La Gaceta.

En el Partido Popular niegan la veracidad de los papeles publicados por El País (aquí un especial sobre el tema), pero los medios de comunicación respaldan al diario. De entre las cabeceras más destacadas, La Razón se ha quedado sola en la defensa del partido de Rajoy al publicar una portada digna de ser reseñada. Causa general contra el PP es su argumento, sin duda mucho más elaborado que el publicado en la cuenta oficial de Twitter del Partido Popular anoche a las 22,56 horas: Zapatero jamás dio explicaciones sobre el caso Campeón.

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Corre por ahí el rumor de que tenemos los políticos que nos merecemos, porque, no lo olvidemos, si están ahí haciendo de las suyas y pidiéndonos austeridad mientras se llenan los bolsillos de avaricia es porque nosotros les dejamos. Los políticos no saben dimitir, porque nosotros les hemos concedido inmunidad a pesar de sus desfachateces, porque ya nos parece normal que un político (o persona perteneciente a una institución pública) corrupto no vaya a la cárcel o se libre de ella pagando una fianza (con el dinero que nos ha robado, obvio). Hace unos días, el PP propuso en el Congreso que los niños reciban educación financiera y tributaria como medida para prevenir el fraude fiscal. Ahí está el error. La corrupción se evita enseñando a los niños a ser honrados y buenos ciudadanos, no contándoles las triquiñuelas de la fiscalidad. Para eso ya habrá tiempo. Educarles es enseñarles que aprovechar un cargo para sacar beneficio de manera ilegal no está bien y que es penalizado. Si les mostramos que quien comete un delito se va de rositas, la historia siempre se repetirá y dentro de unos años será demasiado tarde. Empecemos por levantarnos del sillón hoy y abolir la frase: No sé qué tiene que pasar para que la gente reaccione. Reaccionemos ahora.

Tiempo al tiempo. Sacarán sus eslóganes y se los compraremos. Menearán la banderita del partido y les aplaudiremos la gracia. Tocarán la campana de las urnas como en un comedor escolar y acudiremos borreguilmente al redil. Cada cuatro años salen los títeres y allí estaremos sentados de nuevo, delante de la función, embobados, con el dedo en la nariz, la gorra de medio lado y una piruleta en la boca. No es que a los políticos les parezcamos imbéciles, no. Es que, a estas alturas, ya deben haber constatado que lo somos.

Imbéciles, de Pedro Simón

 
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Publicado por en 1 de febrero de 2013 en Platos preparados

 

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