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Archivos Mensuales: marzo 2013

No olvidamos

“Entonces algunos éramos demasiado pequeños para entender lo que aún hoy es incomprensible”

El 20 de marzo de 2003 comenzó la guerra de Iraq, 95 minutos después de que terminara el plazo que George W. Bush había dado a Saddam Hussein para que abandonara el país. Bagdad comenzó a estallar. Solamente unos días después, el 8 de abril, el Hotel Palestina, en el que se alojaban los periodistas que cubrían la guerra de Iraq, fue bombardeado por un carro de combate estadounidense. Allí se encontraba un gallego de 37 años, cámara de informativos Telecinco e inseparable compañero del periodista Jon Sistiaga. Se llamaba José Couso Permuy. Su muerte, al igual que todas las ocurridas en similares circunstancias, conmocionó por entero a la profesión. También lo hizo la de Julio Anguita Parrado, periodista español, que había muerto el día anterior al sur de Bagdad.

Platos preparados - No olvidamos

Un par de años después de la muerte de Couso, el juez Santiago Pedraz ordenó la detención de los tres militares estadounidenses que perpetraron el ataque, pero el fiscal Pedro Rubira lo recurrió. Estados Unidos negó auxilio internacional al juez para esclarecer los hechos, lo que condujo a que la Audiencia Nacional archivara el caso. Se consideró que no era un asesinato, sino un acto de guerra contra un enemigo erróneamente identificado. Después de aquello, una sucesión de órdenes judiciales abrieron y cerraron el caso una y otra vez, pidiendo y revocando constantemente la orden de detención de los militares estadounidenses. Wikileaks dio a conocer en 2010 que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue presionado por EEUU para frenar el caso Couso. Tras conseguir viajar a Iraq para realizar una investigación en el terreno, Pedraz determinó que desde la posición que tenían los militares estadounidenses, la visión era perfecta y no había lugar a error. Determinó que el ataque formaba parte de un plan para evitar que los medios informaran sobre Bagdad. Un plan de EEUU. Y en este punto nos encontramos.

Han pasado diez años y aún hoy se coloca un nudo en la garganta al escuchar el relato de aquellos sucesos y al sentir que hay cosas que no nos han explicado. Sencillamente, la muerte de José Couso es incomprensible, como así lo es la participación de España en una guerra que, de por sí, no tenía mucho sentido. Se trataba de una guerra fundamentada en la mentira. Estados Unidos vendió una venganza mal dirigida en forma de justicia y nuestro país se la compró. Lo hicieron, al menos, nuestros altos dirigentes de entonces, quienes, con una incomprensible entereza, nos aseguraban que Iraq tenía armas de destrucción masiva. Que nuestras vidas corrían peligro cada día. Que estar en contra de la guerra era apoyar a Saddam Hussein. Sin embargo, las manifestaciones fueron históricas. El pueblo dijo “no” y, una vez más, fue silenciado. Fuimos ignorados cuando dijimos: No en mi nombre, no con mi silencio.

Platos preparados - No olvidamos (2)

El tiempo nos dio la razón, pero no explicaciones. Aún no sabemos nada, no conocemos ni una pequeña parte de lo que allí ocurrió. Hace unos días, El País sacó a la luz un vídeo horrible en el que soldados españoles torturaban a presos iraquíes durante la guerra de 2003. Nos llevamos las manos a la cabeza, pero no nos sorprende del todo. La guerra de Iraq está rodeada de un halo de oscuridad que no sabemos si algún día dejará pasar la luz. Han pasado diez años, pero no nos hemos olvidado ni de Couso, ni de Anguita, ni del No a la guerra, ni del Hotel Palestina, ni de las armas de destrucción masiva ficticias, ni del 11M, ni de las mentiras. No nos olvidamos de que pasaron por encima de nosotros para conservar sus intereses, como siguen haciendo cada día. El reto está en no dejarnos pisar, porque no pueden quitárnoslo todo: el recuerdo siempre será nuestro.

“¡Pero qué hija de puta es la vida!”, pensé para mí. Estaba más solo que nunca, más desamparado y más triste que nunca. Doce horas antes un carro de combate norteamericano había disparado un obús contra el hotel Palestina y había impactado junto a nuestra habitación, matando a mi compañero y amigo José Couso. La habitación, esa noche, se hizo hostil. Miré hacia la izquierda, a la cama de al lado, donde dormía Couso, donde todavía estaba el estuche de sus lentillas y una camiseta sucia, y volví a llorar.

Jon Sistiaga, Ninguna guerra se parece a otra

Recomendadísimo este texto del periodista Carlos Hernández. Otra historia que llega desde la habitación 1507 del Hotel Palestina.

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Publicado por en 20 de marzo de 2013 en Platos preparados

 

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Europa ha hablado

¿Recuerdan ustedes esas escenas tan dramáticas de familias siendo expulsadas de sus casas, que las televisiones vienen reflejando desde hace meses? ¿Recuerdan las manifestaciones en contra de los desahucios? ¿Tienen idea de lo que es la PAH? ¿Les suena una persona llamada Ada Colau que puso los puntos sobre las íes en el Congreso de los Diputados y que se atrevió a llamar criminal a un señor que defendía la ley hipotecaria española? Hagan un ejercicio de memoria, buceen en su mente y saquen a la luz esas imágenes de policías cargando contra vecinos porque su Majestad el banco de turno lo indicaba. ¿No se les ha creado un nudo en la garganta, un agarrotamiento en el estómago que ven difícil de asimilar? No se asusten, a todos nos ha pasado.

Españoles, Europa ha hablado. Puede ser que haya exagerado al decir que a todos nos ha dolido alguna vez ver o, al menos, saber que cientos de familias han tenido que abandonar sus casas, sus hogares y sus recuerdos por orden de una serie de señores trajeados que trabajan en bancos -y que, por cierto, tienen mucho que ver con la tormenta que no nos deja en paz-, que afirman que esas familias, por sus deudas, merecen dormir en el suelo. Hay quien no se ve abrumado por esas historias, sino que necesita que alguien superior sea quien le haga ver que la ley que permite esas situaciones es “abusiva”. Lo dice Europa y, ahora, lo dice toda España. Alberto Ruiz-Gallardón ha salido a comentar que la ley hipotecaria española, que, por cierto, es incompatible con la europea, se ajustará, “naturalmente”, a los dictados europeos. Gracias, señor ministro. Nos quedamos más tranquilos.

Hoy el desayuno me ha sentado bien. Café con leche, zumo de piña, una tostada y buenas noticias. Eso no se desayuna todos los días. Sin embargo, rápidamente me ha sobrepasado un hilo de preguntas y, sobre todo, una: ¿Eso es lo que hacía falta, que Europa hablara? ¿No había hablado ya bastante la sociedad? Lo llaman Democracia, pero no lo es.

 
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Publicado por en 14 de marzo de 2013 en Platos preparados

 

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A toda costa

Recuerdo que tenía once o doce años cuando se hizo público el caso Nevenka. Nunca comprendí por qué llevaba el nombre de la víctima y no del verdugo, pero lo que más me llamó la atención del caso fue el desprecio que sufrió la propia Nevenka Fernández tras sufrir acoso sexual por parte de Ismael Álvarez. Al contrario de lo que, presuponemos, ocurriría en un caso similar en nuestros días, la víctima fue despreciada, señalada y forzada, directa o indirectamente, a abandonar el país y exiliarse a un lugar más tranquilo. Fue allí donde recibió la noticia de que su acosador había sido declarado culpable. Se hizo justicia en los tribunales, pero no así en la calle.

La política prefirió condenarla a ella (el PP por aquel entonces defendió con uñas y dientes la inocencia de Ismael Álvarez y la oposición se puso de perfil aprovechando que era un lío interno del PP) y buena parte de la ciudadanía se quedó con la machista idea de que era una fresca arribista que había seducido al político.

De aquí.

Estos días no dejo de pensar qué estará pensando Nevenka Fernández de lo que está pasando en Ponferrada. Y, sobre todo, qué estará sintiendo. Cómo podrá digerir que Álvarez tenga en sus manos la posibilidad de ostentar un cargo público y que nunca haya perdido apoyos, ni siquiera en medio del escándalo, cuando destacados líderes del PP, como Ana Botella, tacharon su comportamiento de “impecable”, ni ahora.

Tomen aire antes del relato de los hechos. El pasado viernes, coincidiendo con el Día de la Mujer -algo remarcable, aunque el caso dé vergüenza todos los días del año- los socialistas de Ponferrada decidieron llevar a cabo una moción de censura con el apoyo de Álvarez, desde el partido independentista IAP, para derrocar al hasta entonces alcalde de la ciudad ponferradina, Carlos López-Riesco (PP). De esta manera, Samuel Folgueral (PSOE) se convirtió hace unos días en alcalde de Ponferrada. Fueron muchos los socialistas que se pronunciaron ignorantes ante esta situación y contrarios a la triquiñuela, como Carme Chacón, hasta que el asunto llegó a oídos (de primeras, según se dijo) del secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Este obligó a Folgueral a abandonar el cargo, quien, tras negarse, lideró su salida y la de varios concejales del partido socialista. Este hombre, por cierto, ha afirmado que su partido conocía en todo momento el pacto y ha tachado de “circo” la situación. Efectivamente, todo esto es un circo. Un circo que da mucho, pero que mucho asco.

En un país con políticos honrados cabría preguntarse: ¿cómo es esto posible? La excusa de Folgueral, de Álvarez y del resto del PSOE de la localidad era que el pacto había de servir para expulsar al hasta entonces alcalde, a quien acusan de faltar a la legalidad y desviar dinero de la administración. Atentos, que Álvarez le advierte a López-Riesco que tendrá que vérselas en los tribunales. Pero no pensemos mal, que el PSOE, según admite, tenía la mejor de las intenciones. La condición sine qua non para sellar el pacto era que Álvarez debía dimitir en cuanto el PSOE tomara el papel. Todo tan limpio que dan ganas de aplaudir, ¿verdad?

Cuenta la leyenda que en España hay políticos honrados, pero, en esta historia, pocas reputaciones pueden salvar el pellejo. A Ismael Álvarez ni siquiera le importaba no formar parte del nuevo gobierno local, sino que le podían las ansias de venganza contra su sucesor como alcalde popular. Al PSOE le pudieron las ganas de gobernar, de asirse a los escasos bastiones que le quedan frente al PP. Lo que más asco da de la Política en este país es que hay quien no tiene dificultad alguna en vender sus principios al mejor postor. Ya sabe, si no le gustan, tengo otros.

¿Qué pensará Nevenka Fernández de todo esto, qué estará sintiendo? Seguramente, al ver el nombre de su acosador en grandes titulares hayan vuelto a ella aquellos sentimientos que tan bien describía Juan José Millás en Hay algo que no es como me dicen. El caso de Nevenka Fernández contra la realidad. Recuerdo haberlo leído con catorce o quince años y haber sentido entonces que sí que hay algo por lo que luchar. Que un Día de la Mujer no es inútil y que no está todo hecho si Ismael Álvarez puede seguir dedicándose a la Política en cargos públicos con la cabeza bien alta y Nevenka Fernández sigue exiliada y carga con el lastre de un delito que no cometió, si no que sufrió. Ella era la víctima, pero nunca se la defendió. A él, sin embargo, nunca le faltaron apoyos. Las actitudes primarias no se pueden disfrazar con trajes. Queda mucho camino por recorrer. Quizás llegó el momento de pulsar Reset y reiniciar nuestros valores, teniendo presente que llegará el día en que no serán las víctimas quienes paguen condena. Y el día en que la honestidad inunde la Política. Bueno, ese está aún demasiado lejos.

El acosador volvió a concurrir a las elecciones en 2011… y los ciudadanos lo premiaron con 5 concejales. ¿Lo despreciaron sus compañeros políticos? Qué va. Es la llave del Gobierno municipal! Con su apoyo llegó el PP a la alcaldía sin tener la mayoría absoluta y con su connivencia le ha arrebatado ahora el PSOE el bastón de mando. Con los suyos ha aprobado el PP todas sus decisiones desde 2011 y con los mismos gobernará el ex socialista hasta 2015.

Es la política que le vale al PP. La que le valía al PSOE hasta que el escándalo le reventó en la cara. Es lo que ha aceptado la ciudadanía. Es lo que somos. Es lo que deberíamos dejar de ser.

Ponferrada es un espejo, de Salomé García en eldiario.es

 
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Publicado por en 12 de marzo de 2013 en Platos preparados

 

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