RSS

Pequeños héroes

29 Nov

Leer en la cama, bajo la sábana, a la luz de una linterna.

La bocina del camión sonaba a las tantas de la madrugada en pleno Carabanchel (Alto). Manolito y su hermano, el Imbécil, sabían que eso significaba dos cosas: la primera, que papá había vuelto a casa, y la segunda, que podrían acabar comiendo huevos fritos como lo haría él. Al día siguiente, si había pasado un espacio de tiempo considerable desde su última visita, Manolo (padre) los medía para comprobar cuánto habían crecido. Si ahora volviese a hacerlo, Manolito mediría, aproximadamente, 150 centímetros.

Entrevista a Elvira Lindo en ABC 

Hay una cosa (de tantas) que siempre he envidiado de la generación anterior a la mía. Pertenezco a ese grupo al que se le escapó de los dedos, por poco, la televisión de los payasos. Cuando llegamos al mundo ya había varios canales, así que repartíamos nuestras meriendas de pan con chocolate entre Pipi Calzaslargas, Heidi y otros buenos muchachos de la época. Cada vez que veía en la televisión lo mucho que quería Miliki a sus niños de 30 años, confieso que me entraba una envidia bastante insana, pues yo quería haber sido uno de ellos. Sentía que faltaba alguien que pusiera sus ojos en los que fuimos niños en los 90, hasta que un día, hace algunas semanas, me sorprendió un regalo hecho a toda mi generación. Mejor Manolo, se llamaba. Nuestro Manolito estaba de vuelta.

El mundo mundial. Así de extensa es la realidad del mejor héroe de la infancia de esa colección de pequeños que no nos conformábamos con Superman o Batman, que queríamos un héroe real, de los que no aparecen en las cajas de cereales. Esos niños cuyos cómics estaban firmados siempre por Francisco Ibáñez, pues disfrutábamos más con la cercanía de Mortadelo y Filemón que con los poderes asombrosos (para algunos) de los archifamosos superhéroes. Llegó Elvira Lindo y, como quien no quiere la cosa, se instaló en nuestras estanterías con un personaje más que entrañable, a quien durante diez años hemos echado de menos más de la cuenta.

Por fin se produjo el reencuentro con ese viejo amigo que nos enseñó a mirar la vida con otros ojos, detrás de unas gafas, como las que muchos teníamos. Y es que ya echábamos de menos el barrio de Carabanchel (Alto), el primer lugar en el que aprendimos que la vida no era solo pan con chocolate, sino que existían familias atrapadas entre las letras de un camión, antes de aprender a golpe de telediario lo que significaba la palabra crisis. Era (y es) difícil encontrar personajes como Manolito, mejor Manolo, que sean capaces de arrastrar a la lectura a miles de niños que, ahora jóvenes adultos, disfrutamos de sus últimas historias, las de una familia cualquiera, los García Moreno. Gracias a esa familia, cuyas desventuras creaban adicción (nuestros padres llegaban, incluso, a castigarnos sin leer para obligarnos a ir a dormir), la niña que apagó su vela de primer cumpleaños con el dedo y que hoy se empeña en ser periodista aprendió a leer, a escribir y a reír.

Desengañémonos. Hay demasiados héroes por aquí. Muchos, sacados de los libros, y otros tantos, creados a partir de las grandes gestas del siglo XXI, que, lejos de tener que ver con salidas a la crisis, se concretan en hazañas futbolísticas. No puedo decir que mis héroes lleven capa. Los personajes que se ganaron mi corazón de niña, a los que admiraba y perseguía por todas las librerías tienen nombre de gente corriente: Manolito, Mortadelo, Filemón… Y otros, que no tuvieron la suerte de ser eternos como personajes de libros, pero a los que también perseguía: Antonio Mingote, Miguel Gila… y ahora Emilio Aragón. Nombres comunes de quienes poco tenían de corriente. A estas personas las echaremos de menos todos los días, porque la gente que hace reír es la más necesaria, no solo en tiempos de crisis, y ellos nos enseñaron a hacer lo más importante del mundo, a reír. Así es como empiezan todas las vidas.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 29 de noviembre de 2012 en El viaje del elefante, Elefantes

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: